La paradoja del armario vacío

Como diseñadora ser humano me veo obligada a hablar de un fenómeno capaz de atormentar a cualquier mujer hasta límites incomprensibles e inexplicables: las ocasiones especiales. O mejor dicho, cómo acudir a una ocasión especial. Y no me refiero a ir en metro o en taxi. Cada vez que tenemos que enfrentarnos a determinadas situaciones de nuestra vida social; tales como citas importantes, reuniones de trabajo,  fiestas o cualquier evento que se salga lo más mínimo de nuestra rutina; nos encontramos sumidas en un bucle de difícil escapatoria: las crisis de vestuario. ¡Que levante la mano quien no haya tenido nunca una crisis de vestuario! Hasta la menos presumida de las mortales sufre este síntoma de vez en cuando. Por si alguien no tiene claro todavía en que consiste os diré algo: la crisis de vestuario no depende de las posibilidades de nuestros outfits ni del partido que nos podamos sacar con ellos… es más bien un interminable ciclo de odiosa subjetividad. Un no parar de probarte ropa y que nada te convenza. Aparece en el momento más inesperado de la manera más inofensiva, cuando te pruebas el modelito que tenías pensado llevar (ilusa de ti) sin mayor intención de darle vueltas al asunto. Es entonces cuando entra en juego el mejor amigo de una crisis de vestuario, que se convierte en tu peor enemigo: el “ir con tiempo”. Lo que parecía una ventaja se convierte en una pesadilla. No existe nada más beneficioso para que se produzca una crisis de vestuario que el hecho de tener tiempo. El tiempo del que se dispone es directamente proporcional al numero de modelitos que  puedes probarte y por tanto al numero de outfits con los que te vas a ver catastófica en el espejo.

Llegados a este punto de inconformismo y odio hacia nuestra persona, no nos queda más remedio que acudir al comodín. Todas tenemos una prenda comodín. Ese vestido que te has puesto en miles de ocasiones, pero con el cual (por alguna extraña razón) te sientes medianamente atractiva y siempre estás dispuesta a utilizar. Estar dispuesta a utilizar el comodín significa resignarse a ser del montón, pero siempre es mejor eso que llamar la atención por ser un despropósito. Otra posibilidad ante una crisis (además del comodín) es acudir a el llamado outfit incomprensible. Ése conjunto que te compraste en rebajas porque estaba tirado de precio y que nunca te has atrevido a ponerte. El cerebro, en su desesperación máxima, envía una especie de orden a nuestro sentido del buen gusto (que ya se perdió cuando te probaste el modelito numero 34) y de repente te entran unas ganas terribles de estrenar el outfit incomprensible. Es incomprensible porque si no te lo has puesto en 2 años desde que te lo compraste, ¿Por qué en un momento tan crucial? Según los expertos (o sea, yo) una mujer ante una crisis de vestuario sin resolver  se convierte en un blanco fácil para experimentar con prendas que hasta ahora no había utilizado. Por un momento creemos que nuestra salvación está ahí, tan cerca, e incluso nos miramos  al espejo convencidas (pensando alguna solución) y  nos probamos el outfit arriesgado. Aquí pueden ocurrir dos cosas: que finalmente, indefensas y desesperadas, salgamos de casa con lo puesto sin mirar atrás o que siga sin gustarnos y lo volvamos a colgar en el armario sin ni siquiera quitarle la etiqueta (mentira, ¡nadie cuelga nada en el armario en plena crisis!).

El tiempo pasa y la hora de salir de casa se acerca (y las ganas se han esfumado, junto con todas nuestras opciones de triunfar con nuestro estilismo esa noche). Es entonces cuando nos acordamos de ese vestido de ZARA que tendríamos que haber comprado, aunque era un trapito sin nada del otro mundo, era perfecto para un momento como este y es que encima estaba fenomenal de precio (¿dios mío por qué no he aprendido a comprar todavía?). Pero  hemos cruzado la línea, hemos tocado fondo y hemos llegado a la conclusión más temida: no tengo NA-DA que ponerme. Y JURO que, en ese momento, una mujer mira su armario en busca de respuestas y… lo ve completamente vacío. Es como si nuestra mente omitiese la ropa que hay dentro de él, en un proceso desarrollado automáticamente y a gran velocidad (esto no, esto tampoco, pasado de moda, demasiado largo, demasiado escotado, demasiado recatado, demasiado explotado en otras ocasiones, esto no sé ni porque me lo compré…) Es lo que yo denomino paradoja del armario vacío. Lo único que puede empeorar este momento es que alguien, en su voluntad de ayudarte (normalmente suele ser un hombre) te diga: ¡¡¡pero si tienes un montón de ropa!!! …  CATÁSTROFE ASEGURADA.

Hay algo que la experiencia me ha enseñado a lo largo de los años. No importa cuanta ropa te pruebes en una crisis de vestuario, siempre acabas poniéndote lo primero que habías pensado.

 la paradoja

Moraleja: ¿Sacamos algo en claro de todo esto? Noooo… ¿Ha merecido la pena el agobiante circulo vicioso en el que nos hemos visto envueltas? Tampoco… ¿Hemos aprendido algo? ¡Por supuesto que no! Somos conscientes de que nos va a pasar exactamente lo mismo el viernes que viene… pero mientras tanto tenemos toda la semana para ir de compras y relajarnos. A no ser que nos topemos con el fenómeno del shopping inofensivo.

Por favor, contadme todas las opiniones al respecto de este espinoso tema (y posibles soluciones). 

Acerca de Alejandra Oria

Alejandra Oria. Fashion Designer.
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4 respuestas a La paradoja del armario vacío

  1. toty bernardi dijo:

    El mejor !!!con diferencia ! Lo has “clavao” Me oarece que te estoy viendo porque nadie mejor que yo conoce esas crisis y es que no exageras nada…. Y se te olvida decir como queda la habitacion….Pero me encanta como lo has descrito. Es muy divertido Muy bueeeb

  2. Alba dijo:

    Me estoy muriendo de risa leyendo este post!!!! jajajajaja Genial!!

    PSD:(no he puesto mi apellido porque sino parecería que sólo comenta tu familia aunque no sea así jjajajajajja😉

  3. kos dijo:

    Ale este post es real como la vida misma! he vivido ( sufrido) cada una de las fases que describes. y no existe solución alguna. el armario estará vacío siempre!!

    es brutal. buenísimo!!!!!
    bss

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